Martes, 26 de febrero de 2008

Aunque el llamado plan estratégico, según el cual las Farc lograrían tomarse el poder combinando todas las formas de lucha fue un absoluto fracaso y cuando estaban en el mayor grado de derrota gracias a la política de Seguridad Democrática del gobierno colombiano y a la efectividad de las operaciones legitimas de las fuerzas militares, una de esas formas de lucha, aterradora como todas las demás, les dio aires nuevos y las tiene hoy en las puertas de uno de sus principales objetivos: el reconocimiento de beligerancia.
Parece ser que la liberación de Consuelo González y Clara Rojas proveyó mayores frutos de los esperados y por ello consideran conveniente anunciar las de Gloria Polanco de Losada, Luis Eladio Pérez y Orlando Beltrán Cuellar, con la explicita consigna de que se haría en “reconocimiento” a los “persistentes esfuerzos por concretar una cuerdo humanitario” adelantados por el presidente Hugo Chávez Frías y la senadora Piedad Córdoba. Pero exigen que sea en territorio colombiano, seguramente con la intención de sabotear la soberanía nacional valiéndose de la intervención del gobierno venezolano; y argumentando que la violencia en Colombia afecta a todo el continente invitan a otros “países amigos”, en un intento soterrado de darle al tema un carácter internacional, en el cual el gobierno colombiano no tendría capacidad de acción; y quitarse el título de terroristas, contando con el apoyo de algunos gobiernos simpatizantes.
Entre los 770 secuestrados que tienen las Farc, hay cerca de 50: diez políticos, tres extranjeros, un coronel, dos capitanes, trece tenientes, seis sargentos y doce cabos, que las Farc -en apariencia- pretenden intercambiar por 500 de sus miembros presos; sin embargo, la libertad de sus hombres o la de los secuestrados es secundaria, es solo un arma política con la cual pretenden lograr lo que no pudieron con las armas.
Por eso las liberaciones unilaterales seguirán en el primer renglón de la agenda de las Farc, solo que serán administradas con la astucia característica de los terroristas, serán discriminadas dependiendo de la importancia política de los rehenes y de los beneficios que reciban a cambio.
En ese sentido, es posible que luego de liberados Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez y Orlando Beltrán Cuellar, y analizados los beneficios, vendrán otras liberaciones continuando con los políticos, dejarán para el final los estadounidenses dependiendo de los beneficios que puedan sacar a ese gobierno y por ultimo entrarán en la agenda de discusión los militares que estarán sujetos al reconocimiento político del gobierno colombiano porque en ese evento la condición será de intercambio de prisioneros de guerra, fase ultima de sus aspiraciones políticas.
Todo eso irá hasta más allá de la permanencia del presidente Uribe en el gobierno por la perspectiva de un sucesor más asequible a los intereses del grupo secuestrador y que en el afán de presentar resultados termine retirando el mote de terroristas y dando reconocimiento político.
Ante ese escenario el gobierno nacional tiene pocas pero fundamentales opciones.
En primer termino, adoptar la exitosa marcha del 4 de febrero como la clara manifestación popular contra las Farc y partiendo de allí, crear una unidad política integral donde participen todos los sectores políticos sin distinción ideológica en rechazo al terrorismo, al narcotráfico y al secuestro de los grupos terroristas cualquiera que sea su denominación, y por otro lado, agilizar e intensificar las presiones para que el grupo terrorista acceda a que una comisión médica internacional verifique el estado de salud de los rehenes.
Por: LUIS A. PEREZ | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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