Lunes, 26 de noviembre de 2007

El Yarí es un sector entre los departamentos de Caquetá, Meta y Guaviare, donde convergen la Serranía de la macarena y lo ríos Duda y Guayabero, que brinda condiciones excelentes de movilidad hacia la selva amazónica –incluyendo los grandes ríos como Guaviare, Caguán y Vaupés, que son excelentes salidas hacia países como Venezuela, Perú y Brasil-, lo cual ofrece gran potencial para la producción de cocaína y el trafico de armas.
Es una región donde la presencia estatal se hace con la Fuerza Pública que adelanta operaciones militares contra los guerrilleros; la inversión social del Estado es insignificante y eso lo han utilizado las farc para consolidarse como autoridad sobre los escasos pobladores, lo cual sumado a las difíciles condiciones geográficas retrasa la eficiencia de las operaciones contra los terroristas.
La historia guerrillera en los llanos del Yarí, área rural del municipio de San Vicente del Caguán, se remonta a comienzos de los años 50 del siglo 20, cuando el gobierno conservador de Laureano Gómez liberó a los más crueles y sanguinarios reos de la cárcel ‘La Picota’ para que eliminaran a los liberales de San Vicente, quienes huyendo se refugiaron en las selvas del Yarí, pero hasta allí fueron perseguidos en 1952 por grupos organizados de guerrilleros dirigidos por ‘Hernando Palma’, ‘Oscar Reyes’, ‘Gavilán’, ‘Relámpago’, ‘Freno Largo’ y ‘Golondrino’, asentándose desde entonces en ese sector.
Posteriormente, entre 1953 y 1954, ante la feroz arremetida terrorista de Tiro Fijo, el Estado colombiano ocupó las llamadas “repúblicas Independientes” como Marquetalia, Rio Chiquito, El pato y Guayabero, obligando a los guerrilleros a refugiarse en los Llanos del Yarí, convirtiéndolos desde entonces en área de retaguardia estratégica y baluarte geográfico donde el secretariado constituyó por muchos años su llamado cuartel general.
Para el grupo terrorista las posibilidades de triunfo son elevadas, solo deben superar algunos obstáculos como la Política de Seguridad Democrática. Ante eso la propuesta de Iván Márquez de reunir a Hugo Chávez con Manuel Marulanda en el Yarí, muestra varias intensiones: 1) buscar el respiro que daría la suspensión obligada de las Operaciones militares en la zona. 2) proteger a los máximos cabecillas que están acorralados y en grande riesgo de ser capturados. 3) dilatar en el tiempo cualquier conversación en espera de que en 2010 asuma la presidencia alguien con una nueva estrategia, favorable a sus intereses (Polo Democrático Alternativo). 4) Ganar tiempo para la inclusión de más personalidades que sirvan de mayor presión política hasta forzar al gobierno a ceder ante las exigencias.
La reunión en el Yarí, de darse, sería presentada por las Farc como la legitimación del dominio territorial, diferente del despeje por razones humanitarias de Pradera y Florida, porque sería reclamada por las farc como una ‘visita diplomática, oficial’, como el establecimiento de ‘relaciones diplomáticas’ entre el “comandante Chávez y el comandante Marulanda.
Ante ese panorama, corresponde al gobierno nacional tomar la iniciativa y sumir el liderazgo, antes de que las cosas se salgan de sus manos y termine obligado a aceptar las condiciones de las farc ante la fuerte presión de los países europeos; por eso es recomendable implementar una estrategia de fuerza hacia los llanos del Yarí, que obligue a los cabecillas a salir hacia regiones menos favorables, a realizar movimientos no planeados y a abandonar un territorio de tanto significado histórico para los terroristas; así lograría un efecto positivo de doble vía, por un lado golpearía gravemente la moral de combate de los terroristas por verse obligados a abandonar su centro principal de injerencia y dominio territorial retrocediendo en sus estrategias y por el otro la sensación de triunfo que causarían esos resultados operacionales en las Propias Tropas, redundaría en mejores resultados contra los bandidos.
También es recomendable determinar con quien o con que apoyos políticos cuenta el Estado, más que pretender neutralizar los apoyos actuales de las Farc, como Piedad Córdoba, Hugo Chávez, algunos Senadores demócratas, ONG’s, etc., buscar los propios que sirvan de validadores de las tesis del gobierno nacional y además determinar que temas deben trabajarse con mayor entusiasmo, donde las Farc o sus aliados no tengan oportunidad de soslayar como el secuestro, la fabricación y uso de minas antipersonas, narcotráfico, reclutamiento de niños y los actos de terrorismo que son categóricamente rechazados y condenados por las comunidad mundial, innegables en el prontuario criminal de las Farc y sobre los cuales el Estado no puede ser señalado.
Por: LUIS A. PEREZ | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
LA VERDAD COMO FORMA DE LUCHA, PARA MOSTRAR LAS COSAS MALAS DE LA GENTE MALA Y TERMINAR CON EL SILENCIO DE LA GENTE BUENA
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com